[...] Estirpe miserable de un día, hijos del azar y de la fatiga, ¿por qué me fuerzas a decirte lo que para ti sería muy ventajoso no oír? Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para ti: no haber nacido, no ser, ser nada. Y lo mejor es en segundo lugar para ti: morir pronto. [...] Sileno contra Midas, Apolodoro, seg. IV AC. Bibl. II, 6, 3.
¿Acaso no somos la concreción de un chorro de leche que lanza un pene enloquecido? Como si nuestra sangre no contuviera desde un principio todos los vicios de nuestros padres y sus ancestros. Guillermo Fadanelli, Educar a los topos
¡Qué razón tuvo el viejo y sabio sátiro Sileno!
Estamos podridos por dentro,
caídos para siempre de la rueda eterna del Ser;
estirpe miserable de una noche y una cogida.
¡Qué importa si fue planeada y deseada!
¡Qué importa si fue furtiva y maldecida!
Somos la porquería expulsada de la carne;
nacidos de espíritus agusanados y condenados.
Hemos salido de purulentos culos, penes y vaginas;
los desgraciados e infectos hijos de puta del mundo
¿Para qué nos engendraron?
Tan sólo carne y sangre, huesos y huecos,
hermandados como unos cerdos cínicos,
peores que los perros rabiosos,
tan asquerosos como las ratas;
inmundos como las cucarachas.
Somos los pequeños buitres
que irán a degollarlos,
secuestrarlos y traficarlos,
asesinarlos y destruirlos.
Y por eso no esperen menos,
mas que los mastiquemos y escupamos,
y después de eso nos cagaremos en sus Dioses
y en la putas de nuestras madres muertas.
¡Hijos del azar y la fatiga!
Ésta es la frase que define nuestra época.
¿Y qué no acaso todas las épocas?
Serán nuestras víctimas adormiladas,
entumecidas y anesteciadas por nuestras gracias.
¡Qué el inconcebible Cosmos de todos los huevos los ilumine!
Para que despierten y se den cuenta que sólo necesitan de una cosa:
¡Huevos para aniquilarnos!
Diciembre 26, 2008 a las 4:32 pm |
… esto es lo que escribías.
Besos
Enero 4, 2009 a las 9:00 pm |
BESOS….