Ejecución en Bellas Artes, dos interpretaciones

El terrorismo en el arte se llama vanguardia
Alberto Moravia

Hay un video en youtube titulado “Mata y huye en el centro”, en donde se aprecia a un hombre, ataviado con pantalones y camisa tipo militar, acribillando a sangre fría a dos personas en plena explanada del Palacio de las Bellas Artes, en la Ciudad de México.

También hay un video gemelo titulado “Tiroteo en Bellas Artes”, el cual registra el mismo acontecimiento, pero cuya duración es de más de medio minuto (38 segundos para ser exactos, mientras que el primero dura tan sólo 17).

En los dos videos se aprecia al mismo sujeto, cuyo rostro no se alcanza a distinguir, huir cansinamente hacia el estacionamiento subterráneo, luego de haber detonado en tres ocasiones el revólver sobre la humanidad de un par de infortunados que yacen derribados sobre el adoquinado del coloso de mármol.

Todo parece indicar que ambos videos fueron grabados por un par de turistas o transeúntes mediante las cámaras de sus celulares. Su andar despistado, azorados frente a las estatuas de bronce de la explanada, y el pulso inestable con que graban la imponente arquitectura del Palacio, los delatan.

La mayoría de las personas que han visto y comentado los videos concuerdan en que a simple vista parecen reales, verdaderos. La veracidad de éstos es apoyada por algunos otros videos que aluden al hecho y que también se encuentran en Youtube. Tal es el caso de aquellos que muestran los comentarios y puntos de vista que el informador Carlos Loret de Mola y su equipo de reporteros hicieron de la supuesta ejecución, tanto en el blog de 1:N como en el propio noticiero.

Así, se podría concluir que de hecho, algún grandísimo hijo del chorizo disparó a un par de infelices en la plancha de uno de los lugares turísticos más transitados y visitados del país, a plena luz del día, bajo la mirada absorta de cientos de peatones y turistas, y ante la impotencia de decenas de policías y guardias de seguridad que custodian sus inmediaciones.

Lo anterior no es del todo descabellado, si se tiene en cuenta las más de 2000 ejecuciones violentas que según periódicos reputados como el Universal, La Jornada o el Reforma se han suscitado en el primer semestre del 2008, a todo lo largo y ancho del territorio nacional. Esto es casi ocho desgraciados reventados por día, los cuales son en su mayoría gente relacionada al combate del narcotráfico y el crimen organizado. (Nada que lamentar, excepto claro, cuando de vez en cuando el que pierde la vida es un noble dealer. Saludos al mío, por cierto).

Lo cierto es que despertamos a diario con la noticia de un nuevo baño de sangre. La violencia y el terror se han convertido en la cotidianidad inmediata de millones. ¿Adónde hemos llegado y cuál es el futuro que le dejaremos a nuestros hijos?, se preguntan las y los que lloran como Magdalenas por nuestro México. Pero más allá de todas estas sufridas lamentaciones, de estos abnegados lloriqueos, el hecho es que la realidad nacional se ha convertido en un videohome barato de los hermanos Almada. En este sentido, ¿no resulta más que plausible el registro visual de un hecho como el que he comentado?

Sin embargo, queda la incertidumbre. Muchas personas, después de verlos una segunda, tercera o cuarta vez son asaltadas por la duda. Incluso, hay quiénes desde un inicio no sucumben tan fácilmente ante el poder y seducción de la imagen, y niegan rotundamente que éste hecho haya acontecido siquiera. Es un montaje, un timo, se atreven a conjeturar. Es un intento por desprestigiar al Gobierno capitalino, son unos estudiantes grabando un cortometraje, es una broma pesada al estilo Facundo, es un videito hecho en Final cut y After effects que subieron a la red un montón de subnormales para ver quién se la creía.

¿De qué va todo esto en realidad? ¿Son éstos vídeos el registro visual de una ejecución real y verdadera acaecida en el Palacio de Bellas Artes, o por el contrario, un simple montaje? Permítaseme ahora, a mí, este pobre hermeneuta ulcerado, lanzar un par de hipótesis, un par de ganchos al hígado, que ni en sus más descabelladas interpretaciones, nadie lograría asestar.

(Si quieren leer el ensayo completo, móchense con una lana, culeros).

Jalisco, mon amour

 Y es que no todos los congresos son acontecimientos dichosos y hedonistas, ni todos los ambientes de los congresos son lujosos y pintorescos…
David Lodge. El mundo es un pañuelo.

Todo iba de huevos hasta que se escuchó diciendo la siguiente frase estúpida: “Somos artistas, somos creadores”. Así gritó el chico Montefiori una y otra vez al ser detenido por un grupo de policías en Lagos de Moreno, Jalisco. En esta joya de la colonia mexicana, situada al norte de los Altos de Jalisco y fundada en 1563 con el nombre de Villa de Santa María de los Lagos, donde ahora se han secado todos las lagunas y no quedan más que charcos, donde la gente no levanta ya más la cabeza al grito insurgente (como el criollo Pedro Moreno que junto a los lagos circundantes dan al poblado su nombre), donde ya no quedan revolucionarios insurrectos ni curas cristeros, el chico Montefiori, todavía con cerveza en mano, apenas y siente las leves palmadas que sobre su cabeza y espalda le propinan los agentes de la ley. Un cóctel de vodka, bacardí limón y cocaína recorre sus vías sanguíneas anestesiando todos sus sentidos. Es puesto contra la pared y revisan su cartera y documentos. ¿Cuánta cocaína carga consigo? Al pensar en ello su corazón se acelera y siente que sus músculos y carne se aflojan. Un latigazo de angustia lo recorre de pies a cabeza. Para su fortuna, el fotógrafo, que ya intercede por él, heroico y salvador, regaló su droga horas atrás, a una rubia enorme y con cara de hombre, mejor conocida en el medio musical como Afrodita, “la reina del palenque”. Bajo el manto de la cálida noche jaliciense alegan su inocencia con los policías locales de aquel pueblo infame. Borrachos y ridículos, esgrimen los argumentos más absurdos sin poder expresarlos con claridad. “Te doy veinte pesos, te doy veinte pesos”, ofrece una y otra vez el chico documentalista al hombre de azul, quien ofendido por tan irrisoria cantidad lo esposa de inmediato junto al fotógrafo.

Dos "genios creadores", arrastrados por un destino trágico e insólito.

Habían llegado al magno Congreso Nacional de Contracultura, cuyo propósito nunca se ha entendido, a presentar un documental que nadie vio y a nadie le importó. En el fondo sabían que era un viaje inútil y absurdo, pero ante la oportunidad de poder escapar de la cloaca capitalina aceptaron la invitación sin deliberarlo demasiado. Horas antes el fotógrafo, con sus dos metros de altura, caminaba despreocupado por las calles empedradas del pueblo, sin imaginar lo que pasaría. Llevaba puesto sus tenis Vans estampados de estrellitas, una playera con franjas horizontales de colores y su cámara fotográfica colgada a la cintura. El chico Montefiori, con grandes ojeras y barba de tres días, se había ataviado con unos jeans rotos y una playera demasiado ajustada que hacía resaltar sus pezones.

Por fin serían reconocidos por su arduo trabajo. Por fin contemplarían su genialidad como videoastas. Optimistas y pretenciosos imaginaron al público estallando en olas de aplausos ante su creación. Pensaban en deslumbrar al respetable con sus conocimientos y palabras. Hasta fantaseaban con la posibilidad de ligarse a un par de hermosas niñas jalicienses bien culonas y de boca mamadora. Por eso desde su llegada decidieron embriagarse y consumir descomunales cantidades de drogas para estar a la altura de las circunstancias. “Un artista y un creador que no es excéntrico nunca es un genuino artista o creador”, comentaba Montefiori a su colega.

A la hora de la comida arribaron a una cantinita muy acogedora: “El cisne vergón”, famosa por sus bajos precios y la droga que allí se mercaba. El cantinero, un viejo panzón y con cara de guante de box los recibió con gusto y lleno sus organismos con alcohol y algunos gramos de mierda alcaloide. Allí conocieron a Javier Becerra, el carpintero local, del cual obtuvieron su teléfono para futuras colaboraciones artísticas.

(En el hipotético caso de que les apetezca leer la crónica completa, favor de envíar un correo electrónico a mrbestia69@hotmail.com, o bien, si son de espíritu generoso, favor de abonar a este chico empobrecido y limosnero unos cuantos pesos a la cuenta 1361974935. Ahora que, si son chicas y están buenas, tal vez podríamos llegar a un buen acuerdo)